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Portada > Enséñale buenos hábitos > Prevenir la obesidad > Lo más importante: la prevención

ENSÉÑALE BUENOS HÁBITOS

PREVENIR LA OBESIDAD

Lo más importante: la prevención

En esta sección
Educar en buenos hábitos de vida [pág. 1]
La obesidad infantil: una tendencia al alza [pág. 2]
¿Cuándo se habla de obesidad infantil? [pág. 3]
Los desencadenantes de la obesidad infantil [pág. 4]
Lo más importante: la prevención [pág. 5]
El papel de los padres [pág. 6]
   

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Porque está demostrado que si la obesidad del niño no se trata a tiempo es probable que la sufra cuando sea adulto. A esa edad, el tratamiento plantea mayores dificultades a nivel fisiológico (obesidad hiperplásica) o de modificación de conductas alimentarias inadecuadas.

La obesidad tiene consecuencias sobre la salud física y emocional de los niños
Idea Sana

Porque la obesidad es una enfermedad crónica y como tal está asociada a la aparición y desarrollo de diversas patologías (hipertensión, enfermedades cardiovasculares, diabetes, problemas articulares, depresión…). Esta secuencia de enfermedades, que empieza ya a asomarse en la misma infancia, se acentúa cuando la persona es adulta. Las enfermedades reducen la calidad y la esperanza de vida de la persona que las sufre.

Porque un niño o una niña obesa sufre física y psicológicamente su exceso de peso, y esto último, entre otras cosas, se ve acrecentado porque la sociedad demanda cada vez más estar en forma, ser competitivos o imitar modelos atléticos y con unas medidas concretas. Y para llegar a conseguir estos objetivos en muchos casos el peso de la persona es determinante.

Porque la obesidad tiene consecuencias sobre la salud física del niño: la obesidad le puede provocar problemas motrices, dificultad para respirar, trastornos cutáneos. Además, la obesidad hace más probable que sufra diabetes, trastornos cardiovasculares (hipertensión y dislipemias o alteración de los niveles de colesterol y triglicéridos).

Porque la obesidad tiene consecuencias sobre la salud emocional del niño o de la niña: baja autoestima, aislamiento social, discriminación e incluso patrones anormales de la conducta que le pueden facilitar, junto con otros factores, a desarrollar una bulimia o una anorexia nerviosa.

Porque un niño obeso ve limitadas sus capacidades físicas a la hora de hacer cualquier tipo de ejercicio físico.

Porque su tratamiento es posible y tiene recompensa: estar sano. Y en el tratamiento de la obesidad infantil, la clave está en la educación: en enseñarle al niño a comer de la manera más saludable y animarle a que haga ejercicio físico.

Porque es más fácil cambiar conductas negativas en los niños pequeños, que es cuando está estructurando su personalidad y sus patrones de conducta. Los errores dietéticos son más difíciles de cambiar cuando la persona es adulta… ¡Aunque no imposible!



< Los desencadenantes de la obesidad infantil Pág. 5 de 6 El papel de los padres >


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