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Portada > Enséñale buenos hábitos > Pescado: un mar de proteínas > Niños y pescado: cómo hacer para que les guste

ENSÉÑALE BUENOS HÁBITOS

UN MAR DE PROTEÍNAS

Niños y pescado: cómo hacer para que les guste

Las recomendaciones de consumo de pescado nos dicen que este alimento ha de estar presente en nuestros menús, y también en la de niños y adolescentes, de 3 a 4 veces por semana. ¿Os acercáis a las recomendaciones? No se trata tanto de que decidáis si el pescado blanco es mejor que el azul o viceversa, sino de que ambos estén presentes en la dieta en proporciones similares.

En esta sección
El pescado le sienta bien. ¿Por qué? [pág. 1]
¿Pescado azul o blanco? [pág. 2]
Niños y pescado: cómo hacer para que les guste [pág. 3]
Recetas atractivas con pescados y mariscos [pág. 4]
   

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El pescado es, junto a las verduras, uno de los alimentos más problemáticos a la hora de ofrecérselo a niños y adolescentes. Su sabor, poco atractivo para los pequeños, el hecho de que siempre se cocine del mismo modo, o sus incómodas espinas, hacen que se genere más de una discusión en la mesa. Pregúntate y pregúntales cuál puede ser la razón por la que rechazan el pescado. ¿Te identificas con alguna de las siguientes cuestiones?

No lo quieren porque tiene espinas

Para los más pequeños sobre todo, las espinas del pescado son un problema, por miedo a tragárselas o a atragantarse con ellas. La solución a este inconveniente es sencilla; ofrécele el pescado en filetes o en lomos siempre limpios de espinas, en lugar de en rodajas, por lo menos hasta que sean más conscientes de lo que están comiendo. Fíjate en la oferta de este tipo de presentaciones sin espina, ¡es inmensa!, sobre todo en pescado congelado (merluza, halibut, lenguado, emperador, colas de rape…), aunque estos mismos y otros más (perca, mero, rape, atún, bonito, chicharro…) también los puedes pedir en la pescadería para que te los preparen de esta forma.

¿No les agrada su sabor?

Si tu hijo es uno de los que se resiste a comer pescado por su sabor, tal vez te sirvan las siguientes ideas para que no dejen de comerlo. ¿Has probado a macerar los pescados con limón, aceite y hierbas aromáticas? ¿Y a acompañarlos de salsas diversas y de guarniciones variadas? Estas son unas formas prácticas y sencillas de cambiar el sabor del alimento. Y cuando vayas a cocinar pescado, ten en cuenta que hervido o a la plancha, su sabor y olor es más pronunciado, por lo que puedes atenuar o disimular su sabor, sin ocultarlo totalmente, de manera que tu niño lo vaya identificando y conociendo. Si acompañas el pescado con salsas (bechamel, mayonesa, salsa rosa, salsa verde…) o lo cocinas de diversas maneras (horno, papillote, escabeche, rebozado, empanado…), suavizas su sabor.

¿Te dicen que el pescado "no les llena"?

El tipo de proteína característica de los pescados, distinta que la de las carnes, hace que los primeros sean, en general, más fáciles de digerir, y eso es lo que explica que tu hijo o tu hija note el estómago "vacío" a las pocas horas de comer pescado. Aunque esta sensación depende también del contenido en grasa del pescado (los azules tienen más grasa, y su digestión es más lenta), de la forma de cocinado y de cuál sea su acompañamiento. Si cocinas el pescado al horno o guisado y acompañado de patatas, guisantes o arroz, como por ejemplo un jurel al horno con cebolla y patatas panadera, le "llenará" tanto o más que un filete con pimientos. Te animamos a que pruebes las recetas de pescado que te sugerimos.

¿Preparas el pescado siempre de la misma manera?

Tus hijos quieren ver platos y alimentos diferentes, divertidos y con color. No les atrae el típico filete de lenguado al horno o las ruedas de merluza rebozadas, sin color y sin nada que llame su atención. Piensa en cuáles pueden ser las alternativas: cambia la preparación, la condimentación y la guarnición que acompaña al pescado y cocínalo de forma que les resulte apetecible.

Por eso, resultará muy útil que prepares guarniciones que alegren el plato, como unas verduritas salteadas, unos pimientos verdes y rojos mezclados, o unas gulas y unos palitos de cangrejo. También puedes preparar salsas, como una salsa americana (elaborada con hortalizas, arroz y caldo de pescado) o una salsa rosa (una simple mezcla de mayonesa y ketchup) que además de alegrar la vista, hagan el sabor del pescado más agradable para los niños pero sin camuflarlo del todo.

Si esto no es suficiente, puedes presentar el pescado de un modo diferente como en originales brochetas donde lo combines con hortalizas como tomatitos enanos, pimientos o berenjena. También puedes asarlo al papillote. Para ello has de preparar pequeños paquetes de pescado envuelto en papel de aluminio que introducirás en el horno. Deja que tus hijos participen en la elaboración de los paquetes de pescado. Es más probable que se animen a comerlo ya que ellos mismos lo han preparado.

Y, ¿por qué no incluyes el pescado dentro de sus platos preferidos? Es difícil que niños y adolescentes rechacen un plato de pasta o arroz, por lo que has de aprovechar para ofrecerles, por ejemplo, un plato de espaguetis con atún y gambas, o una suculenta paella que cuente con el pescado entre sus ingredientes. Empanadillas, croquetas, buñuelos, albóndigas, pizzas, flanes de pescado, lasaña o canelones, en tortilla, en ensalada, con salsas diversas, con patatas, acompañado de verduras, frito, a la plancha, al horno, a la parrilla, relleno… Con una pizca de ingenio, un pescado se puede convertir en un plato muy apetitoso. ¡Ánimo!

Todas estas ideas pueden resultar útiles para que tus hijos se vayan acostumbrando al sabor y a la textura del pescado. Una vez que hayas conseguido esto, es importante que también consuman pescado como tal, es decir, sin formar parte de otros platos. En este caso no has de olvidar acompañar al pescado con una guarnición preferiblemente vegetal, así como elegir las piezas que menos espinas tengan, como filetes sin espinas o lomos en vez de rodajas.



< ¿Pescado azul o blanco? Pág. 3 de 4 Recetas atractivas con pescados y mariscos >


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