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Portada > Enséñale buenos hábitos > Cuando el problema está en los padres > Premios y castigos con la comida

ENSÉÑALE BUENOS HÁBITOS

CUANDO EL PROBLEMA ESTÁ EN LOS PADRES

Premios y castigos con la comida

La postura más inteligente por vuestra parte como padres es la de no convertir jamás el acto de comer, ni el de ingerir tal o cual alimento, en un castigo.

En esta sección
Padres sobreprotectores [pág. 1]
Padres obsesionados por el peso [pág. 2]
Premios y castigos con la comida [pág. 3]
Compensar la ausencia dándole lo que más le gusta [pág. 4]
Sobre medios de información y alimentos de marca [pág. 5]
Hábitos insanos de alimentación [pág. 6]
Cada semana de fast food [pág. 7]
Cantidades exageradas para su edad: ¡No sé cuánto es mucho! [pág. 8]
Cenas rápidas y calóricas [pág. 9]
   

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Quienes caen en esta equivocación están señalando a sus hijos un campo de batalla, un tema por el que canalizar su rebeldía, sus protestas, o el inconformismo propio de la adolescencia... Si vuestros hijos llegan a plantear batalla en el terreno de la alimentación se perjudicarán ellos mismos, y os destrozarán los nervios, puesto que siempre perderéis esa guerra.

El castigo además facilita la aparición de fobias alimenticias
Idea Sana

Si necesitáis castigar a vuestros hijos (y es necesario antes o después) mejor será que utilicéis el sistema de privarles de ver la televisión, de quedar con los amigos, de reducirles la paga semanal, etc. Es decir, de aspectos en los que no les sea a los hijos fácil echar un pulso de fuerza a sus mayores.

Sí es posible usar el consumo de algunos alimentos muy codiciados por vuestros hijos como recompensa por su correcto comportamiento. Estos alimentos frecuentemente son dulces, helados, y otros que podríamos calificar de "alimentos capricho". Pero esto a condición de que les expliquéis por qué no pueden consumirlos habitualmente, incluso aunque vuestro hijo sea demasiado pequeño para entender vuestros argumentos, ya que con pocos años no pueden entender las razones que reciben pero sí el que hay motivos, y no caprichos paternos, para permitir o negar ciertas cosas.

El uso de premios alimenticios ha de ser, además de razonado, ocasional

El gran premio que han de entender vuestros hijos e hijas y que conseguirán por una alimentación correcta es el de su salud, además de vuestra alegría por ver que hacen lo correcto.

Por otra parte tenéis que hacer lo posible por conseguir que el momento de la comida no sea algo muy formal, es decir, que no suponga un conjunto muy estricto de normas y obligaciones a cumplir, sino más bien un momento relajado -no por ello carente de algunas normas-, de encuentro familiar, de diálogo y de disfrute personal.



< Padres obsesionados por el peso Pág. 3 de 9 Compensar la ausencia dándole lo que más le gusta >


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