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Portada > Enséñale buenos hábitos > Cuando el problema está en los padres > Cada semana de fast food

ENSÉÑALE BUENOS HÁBITOS

CUANDO EL PROBLEMA ESTÁ EN LOS PADRES

Cada semana de fast food

Debido al ritmo de vida, a los horarios, la falta de tiempo o de organización, puede que nos sintamos mal al no dedicar a los hijos todo el tiempo que nos gustaría. En ocasiones intentamos compensarlos o premiarlos con aquello que más les gusta: salir a comer fuera, pedir algo de comida rápida o dejar que ellos elijan para comer lo que más les gusta (alimentos tentadores pero poco saludables por lo general). Si esto sucede de tanto en cuando, no existe ningún problema. Es más, tus hijos disfrutarán mucho más con ello que si les permites hacerlo con demasiada frecuencia. De hecho, puede ser un momento divertido en ese día especial -una fiesta de cumpleaños o de final de las vacaciones o al acabar el curso-, que todos necesitamos, no sólo los adultos, también los niños y las niñas.

En esta sección
Padres sobreprotectores [pág. 1]
Padres obsesionados por el peso [pág. 2]
Premios y castigos con la comida [pág. 3]
Compensar la ausencia dándole lo que más le gusta [pág. 4]
Sobre medios de información y alimentos de marca [pág. 5]
Hábitos insanos de alimentación [pág. 6]
Cada semana de fast food [pág. 7]
Cantidades exageradas para su edad: ¡No sé cuánto es mucho! [pág. 8]
Cenas rápidas y calóricas [pág. 9]
   

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El problema llega cuando este tipo de alimentos están presentes casi a diario en nuestra alimentación.

Hablemos de la comida de fast food

Hamburguesas, patatas fritas, refrescos, pollo empanado, perritos calientes, pizzas... Son algunos ejemplos de alimentos propios de los establecimientos de fast food. Nada habría que criticar a estos establecimientos de comida rápida si quien acude a ellos lo hiciera de forma esporádica. Pero, por desgracia, cada vez es mayor el número de personas que lo convierten en la base de su alimentación, sin ser conscientes de los peligros nutricionales que esto conlleva.

Guía a tus hijos e hijas en la elección de lo que más les conviene
Idea Sana

Comer rápido, a cualquier hora del día y a un módico precio, así como saber que se puede consumir este tipo de alimentos en cualquier rincón del mundo, son las bazas más fuertes de estos establecimientos. Sin embargo, no hay que pasar por alto que las comidas que en ellos se ofrecen son en general: desequilibradas en su composición desde el punto de vista nutricional, limitadas en cuanto a variedad de alimentos, y que sus olores y sabores fuertes suelen resultar indigestos, estimular el apetito y crear hábito.

¿Qué tiene de malo la comida rápida?

Es bastante frecuente que con tan solo una comida de tipo fast food ingiramos más de la mitad de las calorías diarias que necesitamos. Si a ello se suma lo que aportan el resto de comidas del día, el contenido calórico se habrá disparado, con lo que estaremos induciendo a un problema de sobrepeso u obesidad.

  • Demasiada carne
  • El alimento base de estos establecimientos suele ser la carne que, ingerida con moderación, es un alimento excelente, mientras que un abuso en su consumo constituye un error alimentario debido a su elevado aporte de proteínas, grasas y colesterol. Lo cierto es que para garantizar una dieta equilibrada se debe aumentar el consumo de pescado a unas tres o cuatro raciones semanales en detrimento del de carne.

  • Cocciones grasas
  • Las tecnologías culinarias más empleadas en los fast food son las frituras, rebozados y empanados, lo que supone la incorporación de un exceso de grasa en el alimento, que calentada, presenta el inconveniente de ser más indigesta. Además, el consumo excesivo de materias grasas de origen animal favorece con el tiempo un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares y de obesidad.

  • Postres y refrescos con demasiado azúcar
  • Los mostradores de estos establecimientos generalmente están repletos de tartas, helados y pasteles, sin lugar para las frutas del tiempo o para los zumos naturales, que han sido sustituidos por los refrescos azucarados.

  • Consecuencias para la salud
  • El consumo frecuente de alimentos de fast food; energéticos, ricos en grasas y azúcares sencillos, favorece la obesidad, la diabetes o la caries dental, entre otros trastornos. No obstante, aunque las posibilidades de elección tienden a ser bastante limitadas, hay cadenas que han comenzado a ampliar su lista de oferta de platos, introduciendo algunos productos que se consideran saludables como ensaladas, frutas y yogures... Por tanto, siempre que sea posible conviene que escojáis del menú ensaladas, pollo y pescado asado, alternando en otras ocasiones con productos como hamburguesas, patatas y pollo o pescado rebozados, mucho más calóricos y grasientos.

Guía a tus hijos e hijas en la elección de lo que más les conviene, puesto que ellos aún no tienen conciencia de la importancia de la salud, ni saben o asumen lo que significa comer saludablemente.



< Hábitos insanos de alimentación Pág. 7 de 9 Cantidades exageradas para su edad: ¡No sé cuánto es mucho! >


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